Tema y 33 divagaciones sobre Ludwig van Beethoven

Para conmemorar el 250 aniversario de Ludwig van Beethoven, Liber reúne, en este número dedicado al genio de Bonn, 33 variaciones sobre su vida y obra, inspiradas en sus 33 Variaciones para piano en do mayor sobre un vals de Anton Diabelli. Músicos y musicólogos compilan reflexiones de escritores, músicos y pintores, como Thomas Mann, Robert Schumann, Richard Wagner, Marcel Proust, Gustav Klimt, Stefan Zweig, Friedrich Nietzsche, Alessandro Baricco, Hector Berlioz, además de acercamientos sobre la repercusión de esta obra en las artes, y la filosofía, o su relación con México.

Durante la primavera de 1823, Beethoven puso temporalmente a un lado el manuscrito final de su Novena sinfonía para ocuparse de algo que había comenzado como un juego. Tres años antes, al finalizar 1819, el compositor y editor de música Anton Diabelli había propuesto a los mejores músicos de Austria que cada quien escribiera una variación sobre un vals de su autoría. Como bien ha señalado Alexander Weinmann, la idea de conformar una “antología patriótica” era un acto político tanto como un atractivo esquema comercial, pues la colección permitiría contar en casa con una antología de pequeñas piezas escritas por los más relevantes compositores.

 

En un principio, Beethoven recibió despectivamente la invitación, pero más tarde fue interesándose por ella y acabó por escribir 33 variaciones. “Diabelli –nos cuentan Jean y Brigitte Massin–, que había ofrecido a Beethoven ochenta ducados por seis o siete, se asusta ante esta abundancia”, pero también se dio cuenta de la factura magistral de la colección. De tal suerte, el editor acabó por publicar en 1823 dos volúmenes intitulados Vaterländischer Künstlerverein (Sociedad de Artistas Patrióticos). El primer volumen consta del tema y cincuenta variaciones de diversos autores (en estricto orden alfabético) con una coda de Carl Czerny. La lista de colaboradores no dejará de sorprender a nadie y va desde “S.R.D.” o Serenissimus Rudolfus Dux (el archiduque Rodolfo de Habsburgo, alumno de Beethoven y dedicatario, entre otras maravillas, del Trío Archiduque, el Concierto Emperador  y la Missa Solemnis) hasta Franz Schubert. También contribuyeron a la causa Franz Xaver, el hijo de Mozart, y un jovencito de casi doce años, “nacido en Hungría” –dice la partitura–, de nombre Franz Liszt. El segundo volumen fue enteramente consagrado a Beethoven y llevó el  número de opus 120. Para el famoso crítico inglés Donald Francis Tovey se trata del “más grande juego de variaciones jamás escrito”. Algunos no encontrarán ningún deleite en el tono pontificio de Tovey, pero lo que será verdaderamente difícil es contradecir su juicio crítico.