Cincuenta años de Plural

La revista Plural fue una casa, un organismo vivo, habitado por múltiples voces en convergencia. La escritora Malva Flores, especialista en Octavio Paz, confronta las distintas concepciones sobre una revista que marcó la discusión en torno al arte y la literatura, con espíritu crítico y social. Sea esta una invitación a visitar esta gran revista en el cincuentenario de su fundación.

Cumplir un sueño

Alejandro Rossi recordaba que en Plural (1971-1976) las “cosas se hacían de una manera razonablemente comunitaria. Octavio –y esto lo doy por sabido– era un director muy certero y ocurrente y, al mismo tiempo, tranquilo y comprensivo con todos nosotros, que éramos bastante jóvenes, con opiniones propias y con preferencias y manías” [1]. Las opiniones de Rossi sobre la revista que creó Paz en 1971 como una publicación mensual inserta en las páginas de Excélsior, se publicaron en Letras Libres, revista de la que Rossi fue miembro prominente. De aquel grupo formado por Paz medio siglo antes, podemos leer aún a Adolfo Castañón, Enrique Krauze, Danubio Torres Fierro y Gabriel Zaid.

Una mirada plural: Octavio Paz en su departamento. Fotografía de Rogelio Cuéllar, 1974, Ciudad de México. 

 

La enunciación del arco temporal que se despliega en ese transcurso, apenas si puede dar cuenta de la importancia de un grupo y una serie de escritores que con el paso del tiempo fue ampliándose, renovándose y actuando decisivamente en el pedregoso campo cultural mexicano; pero mucho tiempo antes Paz se había iniciado en el oficio heredado por su abuelo, oficio que sería una de sus más grandes pasiones: la edición de revistas. Así, pasan ante nuestros ojos las páginas de Barandal (1931-1932), Cuadernos del Valle de México (1933-1934), Taller (1938-1941), El Hijo Pródigo (1943-1946) y muchas otras revistas en las que participó como colaborador, consejero sin puesto o miembro de su consejo editorial: Letras de México, Cuadernos Americanos, Tierra Nueva, Orígenes, Sur, Mito, la Revista Mexicana de Literatura (de la que fue prácticamente director sin cargo), entre varias más, antes de tener la suya propia.

Fue en uno de los viajes que Paz hizo a México a principios de 1971 cuando el poeta se reunió con un conocido en un restaurante de la calle de Amberes, en la zona rosa de la Ciudad de México, a no mucha distancia del sitio donde un año más tarde se asentaría definitivamente, en el departamento 601 de Río Lerma 143, en la colonia Cuauhtémoc. Aun antes de residir permanentemente en México, Paz había tomado predilección por el Passy, el restaurante que se convirtió en testigo de muchos encuentros importantes en la vida del poeta. Como es conocido, fue allí donde el poeta celebró con Julio Scherer el nacimiento de Plural, la revista que el director de Excélsior le había propuesto como un suplemento cultural del diario. Pero Paz no estaba interesado en ese proyecto: quería, como desde veinte años atrás, hacer una revista. “Al nombre de su revista le dimos vueltas y revueltas, como le gustaba decir a Octavio […] De pronto, como ocurre siempre, dijo Octavio con la certeza de un enigma resuelto: ‘Plural’. Ese día, el del bautizo, fuimos al Passy. Los güisquis dominaron la mesa”.[2]

Portada de Plural, n.º 1, octubre de 1971. Acervo Imagen-Excélsior / Arte & Cultura Grupo Salinas. Dirección de consulta: http://arteyculturags.mx/plural/ 

 

El 15 de octubre de 1971 apareció entre las páginas de Excélsior, por fin, aquella revista mensual, cuyo nombre completo fue Plural. Crítica y Literatura –si bien más tarde añadirían Arte en el título de la publicación: Plural. Crítica, Arte y Literatura. En la última página de ese primer número aparecían los datos de la revista en un recuadro: detalles generales de Excélsior, dirección y teléfonos de la redacción, precio en México y en el extranjero, y el nombre de su director: Octavio Paz. No existió un editorial. Considerando las revistas en las que Paz colaboró directamente en el pasado, o más tarde en Vuelta, eso es raro, y en su correspondencia no se encuentra un motivo para esta omisión. Lo que sí pude encontrar fue que desde julio de 1971, estando en Cambridge, Massachusetts, Paz preparaba el lanzamiento de la publicación y le escribía a conocidos y amigos para proponerles que publicaran. Así, por ejemplo, a Noam Chomsky lo invita a participar el 22 de ese mes y le señala:

We are preparing the launching of Plural, a cultural monthly magazine to be edited at Mexico City. This magazine intends to be both an expression of Latin-American culture and a means of information and criticism on world literature, philosophy, art and politics. A vehicle for literature, thought as well as an examination of contemporary reality, Plural will also try to explore the relations between science and literature, art and the so-called human or social sciences.[3]

Cartas y telegramas de invitación a colaborar recibieron, entre julio y septiembre, Claude Lévi-Strauss, Henri Michaux, Yves Bonnefoy, Roman Jakobson, Dore Ashton, John Cage, Guillermo Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa, entre muchos otros. Aunque a Lévi-Strauss le comenta, el 23 de julio, que su traductor será Tomás Segovia –“Secrétaire de la Revue, qui vient de traduire un livre de Jacques Lacan, ou bien M. Juan Almela qui a traduit vos œuvres au Fondo de Cultura et à Siglo XXI”–, el nombre de Segovia no apareció en el número 1, aunque ya para el 2 el directorio se publicó un poco más nutrido: “Secretario de Redacción: Tomás Segovia. Diseño: Vicente Rojo/Kazuya Sakai”.

Directorio de Plural, n.º 1, octubre de 1971, p. 16.